UN VINO, UNA COPA

Sin duda alguna, el vino se toma en copa pero, ¿por qué se utiliza una distinta para los diferentes tipos de vino?, y ¿un vino mejora o empeora segúna el tipo de copa utilizado?

El consumo de vino en copa tiene su origen en el siglo XVI en España, Italia y Francia.

Su forma evoca a los pechos femeninos y,  según parece,  deben su forma al rey de Francia, Enrique II, quien deseaba tener los pechos de su amada,  la duquesa Diana de Poitiers, incluso cuándo bebía.

 

Las caracterísiticas fundamentales de una copa deben ser  un pie lo suficientemente amplio, en proporción al resto de la copa, para que cuente con un buen punto de apoyo; un tallo, de un largo acorde a la copa, para poder agarrarla desde allí sin tocar la parte que contiene el líquido transmitiéndole el calor corporal; y, por último, un cáliz con tendencia a la forma de un tulipán, con su borde superior levemente cerrado, para retener los aromas.

La copa de vino blanco es más pequeña que la de tinto por tres motivos:

  • Temperatura

Al ser servidos más fríos requiere que la copa se disipe en la menor medida posible.

  • Aroma

Los aromas frutados y florales, predominantes en el vino blanco, tienen un peso molecular menor, por lo tanto un coeficiente de partición mayor, no necesitando tanto espacio en la copa para poder olerse.

  • Abertura más estrecha

Obliga a inclinar levemente la cabeza hacia atrás, dirigiendo el líquido a la parte media de la lengua, donde están la mayoría de papilas detectoras de la acidez, principal característica de los vinos blancos.

La copa de vino tinto suele ser la de mayor envergadura  por dos razones esenciales:

  • Oxigenación

Permitir la oxigenación del líquido para que se volatilicen sus moléculas odorantes, puesto que en este caso encontraremos moléculas de bajo peso molecular (flores-frutos), de pesomedio (minerales-terrosos), y  peso alto (bouquet complejo), las cuales necesitan una gran superficie de contacto líquido-aire y además una gran cámara donde concentrarse.

  • Abertura ancha

Además, al no necesitar llevar hacia atrás la cabeza, la lengua y las encías entran en pleno contacto con el líquido, ayudando el reconocimiento de los distintos gustos y sensaciones.

Dependiendo de que se quiera resaltar los taninos o la intensida frutal serán más anchas o estrechas de abertura.

Las de los espumosos son de tipo flauta, son alargadas y delgadas, porque permiten apreciar el tipo y cantidad de burbujas en su largo recorrido a la superficie, su abertura estrechada, reduce la pérdida del gas, favoreciendo la formación de la corona o espuma.

Además, obliga a inclinar la cabeza hacia atrás al beber, dirigiendo el líquido a los sectores medios y traseros de la lengua principalmente, resaltando la acidez del producto. Si el espumos es complejo y especial, es mejor utilizar una copa de vino blanco para obtener una mayor oxigenación y expresión aromática.